Isaac Asimov, el hombre que predijo nuestra actualidad

Isaac Asimov, el hombre que predijo nuestra actualidad

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Isaac Asimov fue un importante científico y mejor conocido a nivel mundial por su prolífica carrera como escritor de libros de ciencia ficción.

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Nacido un 2 de enero de 1920 en Petrovichi, Rusia, Asimov escribió las Tres Leyes de la Robótica, también conocidas como el Código Moral de los Robots y que al paso del tiempo han ido desdibujando la pequeña línea entre la ficción y la realidad, trazando lo que podría ser nuestro destino.

Como hombre de ciencia, sus opiniones acerca de la religión fueron controversiales, por decir poco. Al respecto, Asimov decía:

"Yo soy capaz de reconocer los aspectos positivos que ha tenido la influencia de las religiones a lo largo de la historia. Por ejemplo, les debemos a ellos la creación de calendarios racionales que tan útiles han sido... aunque sinceramente, soy incapaz de recordar alguno más".

"Los creacionistas hacen que suene como si una “teoría” fuera algo que soñaste después de haber bebido toda la noche".

"La Biblia, correctamente leída, es el argumento más potente para el ateísmo jamás concebido".

Isaac Asimov fue un férreo pensador en pro del conocimiento y la educación, lo cual iba de la mano con su profesión de profesor de bioquímica en la facultad de Medicina de la Universidad de Boston. Por lo cual también se convirtió en un importante divulgador de su tiempo, sin tapujos para decir lo que pensaba respecto a la manipulación de la ciencia y el conocimiento para distintos fines:

"El antiintelectualismo ha sido el constante hilo que ha devanado su camino a través de nuestra vida política y cultural, nutrido por la falsa noción de que la democracia significa mi ignorancia es tan buena como tu conocimiento".

En 1942 publicó las Tres Leyes de la Robótica, que podemos encontrar dentro de su cuento El círculo vicioso, impreso en la revista Astounding Science Fiction. En dicho escrito, Asimov plantea dilemas filosóficos y morales que involucran a la humanidad y los robots, en un escenario en el que los robots crean robots. ¿Te suena familiar?

El científico nos introduce a temas que hoy en día son preocupaciones reales: la inteligencia artificial, la posible rebelión de los robots, los derechos de los robots y la supervivencia humana. Estos supuestos dicen lo siguiente:

1. Ley Cero. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.

3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.

Los escritos de Asimov fueron un parteaguas, ya que hasta antes de ellos, la ciencia ficción se desenvolvía bajo el modelo de Frankenstein de Mary Shelley, es decir, una obra creada para recibir instrucciones que colapsaría en el momento en el que tuviera que tomar una decisión por si mismo. Por el contrario, las creaciones de Asimov son conscientes y conviven con los seres humanos en un ambiente de plena normalidad; en un futuro con viajes al espacio y donde la robótica es un tema del día a día.

Su influencia la podemos ver plasmada en películas como "Yo, robot" o "Chappie".

Al igual que en las películas, los robots de Asimov están sujetos a la interpretación de las leyes que los humanos den, es entonces que a pesar de que un robot no debe dañar a un ser humano, estos son usados con fines genocidas. Por lo que el científico también introduce el concepto de humanos de primera y segunda categoría.

Estos planteamientos nos hacen reflexionar sobre la ambiguedad de las leyes y de la moral de la propia humanidad, por lo cual Isaac Asimov ha estado vigente aún después de su muerte el 6 de abril de 1992 en Brooklyn, Nueva York, causada por fallas renales y cardiacas asociadas al VIH que contrajo por una transfusión sanguínea.

Esta danza entre la filosofía y la robótica que logró crear Isaac Asimov en sus obras pueden ser leídas en sus 469 escritos, aunque se cree que existen más.

 

Powell sonrió divertido a Donovan.

—¿Lo sabías? Era la época de los primeros robots habladores, cuando parecía que se iba a prohibir el uso de los robots en la Tierra. Los fabricantes lucharon mucho y construyeron complejos, buenos y saludables esclavos dentro de las condenadas máquinas.

—No les sirvió de mucho —murmuró Donovan.

—No, no les sirvió, pero te aseguro que lo intentaron —dijo Powell, y se volvió una vez mas hacia el robot—: ¡Levántate!

El robot se elevó despacio y Donovan estiró el cuello y sus fruncidos labios silbaron.

—¿Puedes salir a la superficie? —dijo Powell—. ¿A la luz?

Se hizo un silencio mientras el lento cerebro del robot trabajaba. Luego:

—Sí, Señor.

—Bien. ¿Sabes lo que es una milla?

Otro silencio, y otra escueta respuesta:

—Sí, Señor.

—En ese caso, te llevaremos a la superficie y te indicaremos la dirección. Recorrerás aproximadamente diecisiete millas y, en algún lugar de esta región general, encontrarás a otro robot, más pequeño que tú. ¿Comprendes hasta aquí?

—Sí, Señor.

—Encontrarás a este robot y le ordenarás que vuelva. Si no quiere hacerlo, tendrás que traerlo a la fuerza.

Donovan tiró de la manga de Powell.

—¿Por qué no enviarlo directamente a por el selenio?

—Porque quiero que vuelva Speedy, idiota. Quiero descubrir qué es lo que no va. —y dirigiéndose al robot—: De acuerdo, sígueme.

El robot permaneció inmóvil y su voz retumbó:

—Perdón, Señor, pero no puedo. Primero me tiene que montar.

Y sus torpes brazos se habían juntado con los embotados y grandes dedos entrelazados. Powell miró atónito y luego se pellizcó el bigote.

—Hum... ¡Oh!

A Donovan se le saltaban los ojos de las órbitas.

—¿Vamos a tener que montarlo? ¿Como a un caballo?

—Creo que la idea es ésa. Aunque no sé por qué. No veo la razón... Sí, la veo. Te he explicado que en aquella época causaban molestias con la seguridad de los robots. Evidentemente, debieron de vender la idea de seguridad no permitiendo que se moviesen solos, sin un amo sobre su espalda continuamente. ¿Qué hacemos ahora?

Fragmento de "El círculo vicioso" de Isaac Asimov.

¿Qué te parece el pensamiento de Isaac Asimov? ¿Crees que en México debería de existir una legislación respecto a la robótica y la inminente relación que tendrá en la vida cotidiana de los mexicanos en un futuro cercano?

 

 

 

 

 

 

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